Cuanta melancolía...
Sensaciones traídas por los duendes de la noche,
Visiones derretidas, nevadas de silencio,
con piedras rodando sobre abismos en la nada.
Y estas tu únicamente, música tosca de sangrante herida,
cercenándome de nuevo las venas del olvido.
Todo es espuma de algún crepúsculo lejano,
una imagen oscura que se aleja y nuevamente retorna.
Pero tú, tan ajena y hereje...
serenas mi alma con tu ronca atadura de sensaciones paganas.
Y me bebo tu dosis de anarquía,
Tu voraz decadencia y tu heroica resurrección,
Como arañando bárbaramente la tierra,
a su centro de fuego, de trueno, de tormenta.
Voy completamente despojada...
con la árida sed de tus notas asesinas,
Sintiéndome viva a través de ti,
en una oportunidad más de morir.
Y dame, dame más de ti...
Que tu oscuridad sucumba ante mi tristeza.
Que brille muy lejos una luna roja,
hiriendo de muerte mi decadencia.
Huella©
06-04-2013
