jueves, 13 de abril de 2017

Al juglar nocturno

Las musas de la tragedia y de la comedia, 1791, Angelica Kauffmann


                                                       Dedicado a Cristhian Thor


Siente la tentación, la inspiración
cándida y lujuriosa va la musa
blanda, ya despojada de su blusa,
presa de tu placer, su seducción

para darte delicias de fricción,
suave la melodía cual medusa
dejas que te acaricie muy profusa
libre la poesía en tu canción.

Álgido en ese instante de calores,
éxtasis, y humedad de pensamiento,
fresca la plenitud de tus verdores.

Dulce el experimento del talento,
ágil la elocución de los amores,
prestos para enlazar el sentimiento.

09-01-2017

Soneto endecasílabo enfático

La persecusión

Imagen de autor anónimo

Lágrimas caen en su lenta expiración
por esa triste noche que humecta su boca 
con la oscuridad siniestra y la desesperanza.
El hombre la desprecia,
y la belleza huye a ser saltamonte de muerte.
Hay una extraña bacanal en el imperio de la sombra,
y estólidos guardianes,
aun arañan las grutas para invocarla.
Triste desolación en este episodio de la existencia, 
las letras se descalabran urgentes
en los aposentos del alma.
Huye desvalida la víctima del monstruo, 
la bestia que desvirga la pureza del lírico fantasma.
Soledad que plaga de gorrones la llaga, 
o hebra que flota sobre duna sin agua.
La mártir cansada descansa 
con su lengua rasgada,
solo queda vacío donde la veta manaba,
eterno sufrimiento es su gracia.
Dolorido el paisaje se amplía
en la alejada ventana,
ese estatismo esclavo
de la conciencia sin habla.
Triste el despecho silente y medroso,
el bajo instinto que se funde en la sábana.
Dudas circundantes…
Circularidades falaces, mordaces….
raíces irremediablemente pálidas
pedregal que asfixia la escuálida zarza,
mareada en la niebla
irá tras ella, a exhumarla.

05-02-2017

domingo, 13 de diciembre de 2015

Ruego


"Mujer con guitarra", obra de Emili Bonet Casanova.

Vida,
sentí su amor,
de su boca despertaban flores,
él era rocío apacible
que mi ser empapaba.
Sus ojos me descifraban su lenguaje.
Seducida yo en la profundidad de su piel
me sentía tan amada.

A veces en las noches
nos envolvíamos en palabras.
En intensos pensamientos nos despojábamos,
Avivábamos calor de la llama
éramos en los cuerpos, de agua.

Pero él se ha ido...
¿Cómo perpetuar el instante?
Si de ti todo se origina,
te ruego sacarme esta nostalgia.

El que en ti espera
ha de verse redimido,
como un salvaje que perdona a su pena,
para desterrar la condena de su egoísmo.

***Huella del aire
***
02-02-2014

No quiero escribir versos tristes

"Diego y yo", obra de Frida Khalo

A Paul​

Extraño que me ames...
Ver en tus ojos la líquida sed de la ternura,
recuperar esa fragilidad de tus palabras, ahora ya tan idas...
encerradas para siempre en paredes asesinas.

Fundirme en ti...
en la solemne eternidad de una soledad compartida,
justo en el momento en que muere la noche,
para que veamos juntos el nacimiento del día.

Sé que me amas y mucho...
pero si así es
¿por qué tu alma huye de mí con prisa?
¿por qué salvajes me hieren estas crueles preguntas?

No quiero escribir versos tristes, no quiero....
Sin embargo es capricho de la vida verme quebrada y dolida.
Que me cierre entonces ella la herida
quizás así con dulzura, nuevamente, te viva.


***Huella del aire***
17-12-2013



                                                                             

Aprendo de tu silencio


Óleo de Cecilia  Valadez

Aprendo de tu silencio,
de esa secreta profundidad de la que habla tu alma,
cuando socava la energía virginal que solivianta tu quietud y tu calma. ​

Parece como si yo te oyera...
parece como si el amor se desplegara en el aire para que tras él fuera,
hereje de un destino para que sobre mí se vierta.
Busco en el viento la sensación ausente de tu cuerpo,
percibo el desierto cuando choca contra mi piel la arena.​

Sin embargo estás allí... ​

Eres la enormidad del vacío que trae hacia mí tu esencia,
eres el aroma del horizonte que con el color del atardecer despliega. ​


Te siento tan callado...
Mi alma empieza a moverse al compás de tu sigilo,
voy levitando con mis pies hacia la quietud de tu exilio.
En mi afonía se desprenden voces que te adivinan,
buscando la sombra violeta que dejas cuando caminas. ​


Vamos siendo uno...
fragilidad de nubes que de amor se disipan,
sombras de flores que no se marchitan,
ramas de árboles que en el calor crepitan,
para invocar todos los afónicos murmullos del mundo en sincronía.​


Te siento...
Mi alma es tu envase porque tú tiernamente le guías,
solemne tu amor viene del cosmos y la cobija...
Corresponde con serenidad a la libertad de ese silencio,
habitación de suaves soledades construida con caricias. ​

***Huella del aire***​

30-10-2013​

lunes, 7 de diciembre de 2015

Líquida atadura


 "Pasión, color de mar" , óleo de Roberto Mognier 
 
Enamorada…
Sentenciada al delirio de tus besos,
al espasmo oceánico de nuestros fuegos.
A las habitaciones florales donde nace el deseo,
urgiendo delirante el capricho de mis ruegos.
Sentenciada a tus brazos de ternura marina,
atadura líquida de fragancias salinas,
a las mieles de agua fluyendo en mis poros
desparramando imperiosas las furias del deseo.

Sentenciada…
A tu bestial arrebato pasajero,
a tu marejada fugitiva y serena,
a tu impulso de espuma embriagada de ensueño,
a tu alma de náufrago que palpita mi eco.

Enamorada…
De tu piel que humedece mi cuerpo de arena,
sucumbiendo en tus ondas de caricia morena
De tus ojos brillantes que despliegan su hambre,
devorando lentamente las líneas de mi cuerpo.

Sumergida...
En tus cavernas marinas en el que flota mi aroma,
donde tiemblo en espasmos la delicia del fuego,
muriendo en tus ondas de líquida calma,
vibrando los corales en sus oscuridades de agua.

***Huella del aire***
11-10-2013

viernes, 4 de diciembre de 2015

Nostalgia

 Cuadro de Seven Moods

Te extraño,
la noche toda te refleja,
es agua dulce para mi sediento silencio,
sensación de ternura,
que amarrada a la brisa se cuelga.​

No importa ya la lejanía,
en mi ser quedarán caricias en fuga.
Te abrigará mi pensamiento,
anhelando que la libertad
del amor te persiga.​

Te extraño,
No oigas esta sentencia,
inútil es la voz del sentimiento,
si no la escucha tu cuerpo.​

Es solo un algo
condenado a ser difuminado
por el tiempo.
Hondo arrebato del deseo,
en su metamorfosis al recuerdo.​

Te extraño,
no puedo más que nombrarte,
rogar a la noche
la rajadura de tu imagen,
no porque no quiera contemplarte,
sino porque tu mirada,
se eterniza en mi silencio.​

Te amo,
no me negaré
a pronunciar estas palabras,
no por egoísmo, ni apego,
sino porque con ellas
entiendo el manso impulso
de tu vuelo.​

***Huella del aire***
03-04-2014

Súbita interrogante

Obra de Santo Garrucho
 
Me pregunto si me amas
como yo te amo,
en la profundidad en la convergen
nuestros errantes espíritus,
siendo ambos tan libres, tan fugitivos...
habitantes de un paraíso lejano,
adentrado en el absoluto.

El instante se desnuda
en una lluvia mansa, tranquila...
serena baña nuestras palabras
y ellas surgen cristalinas.
De repente te vas,
y de súbito llega a mí
una sensación de despedida,
yo me resigno un poco,
suplico al silencio en tu ida,
pero pienso en tu libertad,
que aviva tu cosmogonía.

Te amo...
Si no pensara en tu libertad,
entonces no te amaría.
En vano retendría esta feromona,
que mi cuerpo tanto ansía,
simplemente porque tu vuelo
te lleva a otras delicias,
aunque nuestro instante es soberano
porque el amor todavía lo guía.

Me pregunto
con qué sensaciones me miras...
quizás yo sea un espejismo
de aquello que esperas de la vida.
No quieres aferrarte,
y de ese yo tan valiente
forjaste una vestidura,
que preserve tu hermosa
alma de todas las heridas.

Y eso es bueno....
Porque mi amor
va más allá de los límites
de una mente egoísta
te cuida en el aire
como si fueras de su vientre criatura.
Mi alma te cobija
aún más allá de sí misma,
es energía luminosa
que busca cada día tu sonrisa.

31-10-2013

jueves, 3 de diciembre de 2015

Viento traidor

Óleo sobre lienzo de Laura Uribe
 
Sopla dentro de mí,
la noche se ha cuajado en mis ojos,
me sepulta la sombra y su torcida raíz.
¡Cuánto silencio en mi boca nocturna!
¡Cuantas palabras que no quieren existir!

Me arrugo silenciosa
fugándome del vivir…
bajo la sádica luna
en su redondez ruin,
dame de tu vacío siniestro…
tan desposeído de sí.

Viento traidor,
las hojas de la muerte
ya no huyen de ti.
¡Lirios negros de las nubes,
háganme ingerir el polen
que agria mi sentir!
Estoy hecha de sal y piedra,
tarde o temprano
me iba a derretir.

Traidor, viento ruin…
¿A qué ídolo mortuorio me convertí?
Anhelo tanto el camino
en el que vas sin venir…
escucho la rama partida.
¡Cesen pensamientos
que buscan herir!
Hay tanta inercia,
enquistada desde la matriz,
los ecos secos irredentos
parasitan allí.

Estoy enflaqueciendo con la brisa,
viento traidor, fúndeme en ti,
quiero olvidarme que existo,
seguir tu rebeldía
que solo conoce de huir.

****Huella del aire***
12-08-2015

Diluviana


"The Rain Cleans the World" de Carmi García

 Llueve…

El mundo se detuvo en una gota de agua,
se cristalizó como una escultura de vidrio
esmaltada con burbujas heladas.
Se hace camino la inquieta rebeldía del agua
entre ocultas grietas hambrientas
o pasadizos de argamasa.

Los seres invernan resguardados,
reciben sus cuerpos azulinos abrazos,
arriba las nubes se derriten despacio,
caen sus lágrimas de plateados lazos.

Llueve…

Las pisadas a las gotas se acompasan,
esperan inquietantes los tímidos zapatos
la danza de la fuga que su calma arrebata.
Se inmolan furiosos manantiales urbanos,
pues el agua agoniza lavando sus lagos,
es que hay esperanza cuando suben sus vahos,
volviendo a la altura para ser rescatados.

Llueve…

Suena despacio el pulso de la llovizna,
la mirada en su brillo de paz acaricia.
¡Cuánto sentimiento el cielo precipita
en la clara mansedumbre que la oscuridad debilita!

En el aire viajan las líquidas semillas,
sembrando su frescura en la árida orilla,
pues todos sus secretos en cristales se cifran,
fundiéndo su esencia en la anárquica brisa.

Llueve…

Las almas secas despiertan empapadas,
en sus pieles se unge el óleo de agua,
un diluvio que draga la sumisa armonía,
en el líquido que fluye destilando la vida.
Sensación que en los cuerpos el amor fluidifica,
pues la lluvia con sus hilos les viste de calma.


***Huella del aire***
09-08-2015


Bálsamo rosa


Cuadro de Christian Schloe


                                                        A Eilyn

Bálsamo rosa,
para la niña que hoy descubre la vida,
con alas suaves de mariposa,
para ti son las corolas vigorosas,
la magia del aire que se vuelve almíbar
con el alma de las hojas.

Azúcar de las nubes,
para ti traviesa criatura
que hoy despiertas de tu pequeña bolsa
el cielo es tan vasto,
que debes desplegar tus formas.
¡Si supieras cuánto camino te espera,
habría que parar el tiempo,
para que el sol no durmiera!

Eres tan inocente,
la mujer que late en ti
es una traviesa avecilla inquieta
va buscando lejanas tierras
llevando suspiros de primavera.
Hoy en el horizonte,
apasionadas se besan las estrellas,
anuncian tu triunfo,
el bautismo del que sueña.

Y tú debes volar…
empaparte desnuda en la tormenta,
ella hace crecer tus fuerzas,
como un árbol que no se quiebra.

Bálsamo rosa,
para ti delicada doncella,
que vas meciéndote en el viento
hay pétalos de luz,
que acompañan tu trayecto.
Y tú debes volar…
volar sin miedo del tiempo.
mamar de la vida su aliento,
recibir del cielo su alimento.

***Huella del aire***

14-07-2015

El bendecido

Óleo: "Anacoretas en el desierto" de Pietro Annigoni

                                                                                                              A Cristhian Thor

Tenía su alma el lívido oscuro del ángel de plata
esa honda coloración de los tiempos,
la marca opalina de las castas sagradas,
nadie intuía que tenía algo de profeta,
pero leían su espíritu
los expatriados anacoretas.

Había en su mirada mil cadenas desiertas,
los astros centellaban con crudeza
aquel flagelo con látigo de poeta.
Cada instante de su devenir,
convoca la liturgia de la proeza,
sangraba lentamente la espina,
en la vastedad del silencio que lo penetra.
¡Siete cirios escarlatas
por la santidad que lo quema!

Él es un ser que viene de la más oscura caverna,
lo llaman los hombres,
sin saber a qué dios despiertan.
Tantas conjeturas por siglos y siglos yacen muertas
en sus inicuas criptas donde estatuas negras se secan.
Él está tan ajeno ya…
seduciendo sin piedad a la gloria.
¡La mano iluminada,
unge con óleo blanco su victoria!

Él es un huésped bendecido
que en tenebrosas selvas penetra,
le han acechado tanto, sí…
por eso se han petrificado
entre diamantes oscuros sus huellas.
Gruñen con aliento árido los vientos,
sienten álgida el aura que lo alimenta.
¿Ha engendrado la tierra
un fruto tan ácido en su esencia?
Él es un hombre bendecido,
cuyos arteros mitos están secretos,
fue bautizado con el agua roja de los déspotas.
Los sabios sacerdotes,
aun esperan sus respuestas…
¿De qué lejano paraíso,
viene este misterioso asceta?

***Huella del aire***


 13-07-2015

lunes, 9 de noviembre de 2015

Labilácea


Obra de Natalia Casal

Labilácea…
húmedo puente
moluscos yendo hacia el humedal,
el cuerpo derrite sus témpanos,
en labios quietos palpita el mar.
Vítrea agonía,
poesía que se vuelve labial,
entre pulsaciones forajidas
y suspiros que se buscan aparear.

Labilácea,
serpientes volviéndose a trenzar,
anfibia textura de las bocas,
aroma de agua y calamar.
Sugerente caverna,
la seda del camalote en
la deriva mortal,
el cuerpo exhala su vértigo,
invoca la piel su luminosidad.

Labilácea,
frotaciones de la médula frutal,
anguiloides sensaciones,
espuma del octópodo sexual.
Orificios desnudos, 
suculenta manía de rozar.
Estimulantes esporas,
leche del parnaso corporal.

Líneas inicuas,
licor del mosto bucal,
anarquía sobre las planicies,
rojo vapor de la profundidad.
Hermético encarcelamiento,
matices del aura fractal,
el tacto y su agonía,
arándano jugoso
de la perversidad.

***Huella del aire***




domingo, 17 de mayo de 2015

El hombre del bambú

Imagen de autor anónimo

Él penetra la vegetal gruta de las hojas, 
le eclipsan los bambúes con voz crujiente y tenebrosa,
se ha detenido el mundo en la caña hueca y fibrosa,
vibra su alma entre aquellas verdes bocas,
la lascivia de los árboles y sus ramas eróticas.

Lo deglute la garganta salvaje de las matas,
él es un pámpano dulce también lleno de agua,
un reptil camuflayado con tupida hojarasca, 
o quizás la resina incubada en la vaina.

El hombre del bambú canta una vegetal alabanza, 
siente que toda la hierba lo enreda de fragancias,
hay una desnudez primitiva en su carnal sustancia, 
un diluvio virginal que le estremece las ansias.

Va agonizante hacia la suavidad de las lianas, 
quiere enamorar al viento para acariciar a las ramas,
ser un cleptómano que robe el sonido de las plantas,
huyendo hacia el aire con melodías de flautas.

El hombre del bambú es un vigilante de las trompetas herbáceas,
sus pies vibran en el templo de los juncos y sus castas.
¿A qué mágicos designios las raíces lo llaman?
¿A qué vital comunión lo invita a rezar la tegumentaria galaxia?

Va sereno con el silbido agreste que lo calma, 
él reverencia el nido vegetal que lo resguarda, 
se acurruca silencioso en el tubo de la caña, 
escucha la voz del bambú en las ondas nervaduras que le cantan.

El hombre del bambú va hacia el portal de las arbóreas ánimas,
lo siguen las mariposas libando su nectárica abundancia,
él está hecho de música entre los arbustos que lo palpan,
es una agreste melodía de las florales hebras que le alcanzan.

***Huella del aire***
17-05-2015

sábado, 16 de mayo de 2015

Valentina

Imagen de autor anonimo


Mujer de la noche,
inocente rostro de noctunela…
piel de ágatas blancas y agridulces cerezas.
Si supieras cuánto he sorbido de tu voz,
para olvidar que la existencia es perversa.
Te siento desde donde nace el olvido,
cuando el silencio carnívoro es un asesino.
Estoy abrigando la opacidad del universo
y tú que me recuerdas que existo.
Eres la pluma cayendo del vacío,
cuánta liviandad mana de tu río.
Valentina, mujer libélula,
los ojos se te dilatan cuando vuelas,
hay perlas negras sobre tu pelo,
hipocampos flotando en tu mundo de sueños.
Te siento,
me secuestras el odio,
con en el vapor de tu aliento.
Habitan en ti tantos misterios.
Oh, Valentina
¿sientes este poema como un ruego?

Estoy cayendo en la luminosidad de tu terreno,
amo tu ciudad de ángeles vivos y muertos.
Aprendo con la quietud de tu lamento,
a arrastrarme como tarántula,
sobre el áspero suelo.

Valentina,
pétalo escarlata que cae en el tintero
amazona salvaje de los hielos
¿por qué viene a mí tu ternura,
si coseché solo lamento?
Soy un dolmen derretido,
huye de mí,
que no me cabe en el alma tu alimento.


***Huella del aire***
13-05-2015