a Karen Carpenter
Tú...
La que derrites la música en mi pecho
estampando marcas en la piel desnuda del aire.
La que llueve con sus sonidos en mi boca
y que toca un tambor volcánico de ritmos en mi alma.
Tú...
Que me sentencias plácidamente al cielo de la música
inmersa enteramente en tu hechizo poético.
Ida de mí y transmigrada en tu esencia
soy el engendro abismal de tu entera conciencia.
¡Cuánta dulzura en tu poder espiritual!
¡Cuánta líquida fragancia en tu tela musical!
Ante ti se me insinúan todas las notas,
que me invitan lentamente a volar.
Tú...solamente tú
la que me hace seguir el instinto suave de la melodía,
para amarla con esa soberana armonía que llama a la calma
borrando mis oscuros pesares y sus marcas.
Huella
13-06-2013
Tú...
La que derrites la música en mi pecho
estampando marcas en la piel desnuda del aire.
La que llueve con sus sonidos en mi boca
y que toca un tambor volcánico de ritmos en mi alma.
Tú...
Que me sentencias plácidamente al cielo de la música
inmersa enteramente en tu hechizo poético.
Ida de mí y transmigrada en tu esencia
soy el engendro abismal de tu entera conciencia.
¡Cuánta dulzura en tu poder espiritual!
¡Cuánta líquida fragancia en tu tela musical!
Ante ti se me insinúan todas las notas,
que me invitan lentamente a volar.
Tú...solamente tú
la que me hace seguir el instinto suave de la melodía,
para amarla con esa soberana armonía que llama a la calma
borrando mis oscuros pesares y sus marcas.
Huella
13-06-2013