A Fanty
Volando en un diente de león y abrazando las nubes violetas,
llegué hasta una colina bronceada de Zambia.
Iba siguiendo los cantos ancestrales,
cruzando los mares del viento al traspasar sus portales.
La selva toda me abría su corazón salvaje,
la ilusión de una ternura escondida dulcemente entre las flores.
Y allí te estabas tú...
pequeña criaturita traviesa
tus brazos cálidos me alcanzaron,
renovaron mis latidos y volví a sonreír.
De repente las hojas empezaron a esparcir sus vahos dulces de néctar
exhalando con retoños las caricias de la tierra.
Y se abría mi mundo con tu voz y tu canto.
Yo era una hormiga que marchaba entre tus pasos,
un pequeño arroyo de burbujas bailarinas
el resplandor efímero entre tus manitas inquietas.
Miraba el sol a través de tus ojos,
tu aura tan empapada de alegría,
tan llena de chipas e ingenuas travesuras.
¿Y cómo no iba a quererte?
¿Cómo no traer a tu alma todos los girasoles amarillos?
Eres sencillamente esa fuerza
que late en el fluir cósmico de las instantes.
en la negrura que se opaca, cuando simplemente sueñas.
Así te soñaré yo pequeño elefante de trompita traviesa
tan inquieto en tu laguna
ansioso de caricitas de menta.
Huella
09-05-2013
Volando en un diente de león y abrazando las nubes violetas,
llegué hasta una colina bronceada de Zambia.
Iba siguiendo los cantos ancestrales,
cruzando los mares del viento al traspasar sus portales.
La selva toda me abría su corazón salvaje,
la ilusión de una ternura escondida dulcemente entre las flores.
Y allí te estabas tú...
pequeña criaturita traviesa
tus brazos cálidos me alcanzaron,
renovaron mis latidos y volví a sonreír.
De repente las hojas empezaron a esparcir sus vahos dulces de néctar
exhalando con retoños las caricias de la tierra.
Y se abría mi mundo con tu voz y tu canto.
Yo era una hormiga que marchaba entre tus pasos,
un pequeño arroyo de burbujas bailarinas
el resplandor efímero entre tus manitas inquietas.
Miraba el sol a través de tus ojos,
tu aura tan empapada de alegría,
tan llena de chipas e ingenuas travesuras.
¿Y cómo no iba a quererte?
¿Cómo no traer a tu alma todos los girasoles amarillos?
Eres sencillamente esa fuerza
que late en el fluir cósmico de las instantes.
en la negrura que se opaca, cuando simplemente sueñas.
Así te soñaré yo pequeño elefante de trompita traviesa
tan inquieto en tu laguna
ansioso de caricitas de menta.
Huella
09-05-2013
