Al ser bendito llamado madre
Cuadro de Oswaldo Guayasamín.
Te amo hijito, gracias a ti ejerzo el poder de la vida,
te cobijo en mis entrañas, y soy tu hogar en tus primeros días.
Siento tu esencia, el impulso que te forma y que te da la fuerza,
y te arropa con calor, al amparo de un abrazo interno, que te guarda y te toca.
¡Gracia del cielo estar ahora tan unidos!
Proteger el frágil tejido de tu cuerpo tan pequeño y bendito.
Forjar el apego genuino que instaura el matiz de tu espíritu,
las primeras emociones que dicen como serás con el tiempo.
Eres ahora como el pequeño principito de un planeta escondido,
un pajarito quieto dormido en la seguridad de su huevito.
Siento la grata sensación de tu placentero sueño,
y, a la vez, tus prontas ansias de conocer el mundo.
Te amo hijito, tus inquietos movimientos serán siempre lenguaje para mi alma,
solo yo sé escuchar atentamente tus gestos y palabras.
Te conozco desde que en mí te formaste,
y solamente yo cuidaré de ti como nadie.
