A mi madre
Mamá...cómo te amo....
Mamá...cómo te amo....
me
imaginé dentro tuyo despertando en tu calor,
me
nutrías con tu líquido saciado de bien,
en
la paz maternal donde se ilumina tu espíritu,
en
la luz cosmogónica que da principio a las cosas.
Dormité
por meses a tu lado...
y
tu voz de madre empapó enteramente mi vida,
eras
tan música celestial, tan ángel líquido....
para
mis primeros latidos de subsistencia.
Y
sentía tanta paz...
revestida
enteramente de tu ser en mi vida
flotando
en la fortaleza de cada una de tus células,
sumergida
en la entera faz de la inocencia,
en
los olores neuronales, en la raíz primigenia que me forma.
Y
me protegías, mamá....
era
yo el ser más importante dependiente de ti,
era
la extensión de tu carne, de tus tejidos...
el
diseño perfecto de Dios a través de tu vida.
Miraba
con tus ojos el mundo que me esperaba,
y
nunca quise salir de allí...
quería
fluir en tu alma protectora.
Pero el designio del Creador era otro...
tenía
que crecer yo a través de tu ser,
liberar
mi presencia corpórea y espiritual
ser
un milagro de vida en este universo terrenal.
Huella©
03-02-2013
