sábado, 31 de mayo de 2014

Chocolate

Óleo de Óleo de Antonio Gutiérrez de la Rosa 

Saboreo el chocolate
y me impregna su dulzura,
ese aroma que perdura
sin que nadie lo arrebate.

Lo siento ya derretido
halagando toda mi alma,
es emoción que da calma
tras haberse consumido.

Brota saciado el placer
en salvaje sensación,
heredo su curación
volviendo en risa a nacer.

Golosa clavo un mordisco
me penetra el olor suave,
el azúcar es la clave
de un impulso tan arisco.

Su textura me transmite
lo meloso de la crema,
se derrama como yema,
fundiendo cada confite.

Así aguardo muy ansiosa
repetir este prodigio,
que con sabor da prestigio
a golosina sabrosa.

***Huella del aire***

2 comentarios:

Martín A. Pereira dijo...

que lindo poema amiga a mi me encanta el chocolate y acompañarlo con un buen café es algo que te devuelve el alma al cuerpo besos

Daily Jara dijo...

Claro que sí, amigo, démonos siempre el gusto de disfrutar de las delicias de la vida. El chocolate es, sin duda, una de ellas.
Te quiero mucho.