domingo, 26 de mayo de 2013

Realidades

         
            
  
                            
                                                                                                         Aedes Aegypti

Sé que soy un insecto maldito,  despreciado por la raza humana
dentro de mí llevo el hijo de la muerte, el tóxico veneno del dengue.
Sé que mi ansia rapaz de sobrevivir me hace anhelar la sangre,
el territorio urbano, con su suciedad y desastre.

Pero no soy culpable  de esta nefasta suerte...

Talan mis bosques,  los oscuros lugares donde habito,
donde vuelo en piadosa libertad con mis congéneres
ejerciendo en la selva  nuestro dominio salvaje,
y abrazando la húmeda monotonía de las plantas.

Sé que soy el más odiado, 
el más combatido y ruin de los insectos,
se que ninguna clemencia me merezco,
por invocar las fiebres, y quebrantar los huesos .

Pero antes de que contra mí profieran maldiciones
naveguen en mi origen, y vean por qué existo.
Pregúntense por qué se rompe este equilibrio tan perfecto,
que impulsa el grito gimiente de la tierra.

Y protejan la esencia sagrada de los bosques...
cuidando la armonía que de los humanos nos alejan.
Aquella que nos hace ser útiles en el lugar que nos cobija,
cumpliendo los designios perfectos de la madre naturaleza.

Huella
26-05-2013


6 comentarios:

FG dijo...

Terrible realidad y una forma de dejar plasmada la culpabilidad del hombre en este hecho. Sí, culpamos a este mosquito por la transmisión de la enfermedad tan horrible, sin embargo pocos son quienes se detienen a sopesar los por qué? Y tú lo has reflejado muy pero que muy bien y claro en tu poesía.

Feliz domingo!!!

MneyLA dijo...

Buenos días, en tu poesía reflejas siempre tu espíritu defensor por la naturaleza, pero tristemente los animalitos que se sienten acorralados viajan a otros lugares como tu bien dices, los humanos somos responsables de ello. Muy linda tu descripción.
Un abrazo
MneyLA

Daily Jara dijo...

FG, amiga mía es que realmente los seres humanos trastocamos todo el hábitat natural de los animales. De alguna manera los ciclos deben cerrarse, y la madre naturaleza nos hace saber que se halla herida. Cruel maldición de nosotros los humanos cosechar lo que hemos sembrado.

Daily Jara dijo...

Mone. gracias mi nena. Es que sabes todas las personas quieren erradicar al mosquito transmisor del dengue en mi país, pero no se dan cuenta del problema real. Están devastando el bosque Atlántico del Alto Paraná y otros bosques naturales. Es lógico que eso trae consecuencias nefastas y nadie se está dando cuenta desde donde subsanar el problema. Este poema mas que nada es un grito de socorro, un despertar hacia la visión real del problema. Eso quisiera al menos...

Anónimo dijo...

(...)Siento muchísimo lo de su mamá, le deseo que pronto se restablezca,¡ y sí! el mosquito o cualquier otro ser viviente si lo enviamos a otros hábitat que no son los normales se rebelan contra todo y eso es lo que está pasando en nuestro globo,como bien se dijo alguna vez..., es el hombre el primer depredador, el segundo inquisitor y el tercero el perdedor.., ahora toca perder...
Su exquisita pluma escribe las palabras justas y más hermosas aún allá donde el mal reina y la desesperanza quiebra, pero siempre existirá ese rayo de sol, esa luz insignificante que al final despejará el sendero de la propia vida...
Un saludo.

Daily Jara dijo...

Anónimo, me dan ganas de darle un abrazo... qué hermoso se siente en el corazón cuando usted escribe. Me hace apreciarle y quererle mucho. La verdad debo decir que la madre naturaleza es maternal, siempre nos cuida, nos brinda de ella para la subistencia, sin embargo, nosotros tan corruptibles la destruimos. Yo después de haber gruñido tanto por la salud de mi madre, ahora veo las cosas claras, se me han fijado en el corazón unas cuantas verdades... los mosquitos son parte del equilibrio perfecto de la naturaleza, ¿qué comerían los sapos si ellas no existiesen? ¿qué los camaleones? ¿las plantas carnívoras? tanta diversidad que necesita de ellos y nosotros renegando por tenerlo. Si enfermamos hemos de ser concientes también que somos nosotros quienes trastocamos el equilibrio de la selva y como dice usted TOCA PERDER y aprender de nuestros errores.