Hogar de mi alma
El mío...
El de las dunas árticas en los territorios del alma
allí donde brilla el sol con sus brazos añiles
y el viento se afiebra con las lágrimas crepusculares de las nubes viajeras.
El de quebradiza sustancia,
mezcla de agua y arcilla de vidrios cóncavos y espectrales.
El de océano salvaje y estéril
con espumas de fuego marino y gritos enmarañados de corales.
Cerrada habitación donde penan las voces del silencio,
donde la oración de la montaña llega desde donde nace una estrella
cuando la noche se viste de luna fría
y los grillos manchados de polvos luminiscentes
empiezan a cantar escarbando el vacío que brama en la oscuridad.
El mío...
El de los viajes sin regreso a la esencia de la vida,
que se abate con la muerte para conocer el cuerpo de la luz.
Para buscar la energía suspendida en la diáfana mañana
y sembrar semillas en el aire, para que nazca la llovizna.
El que derrite el hielo y la rigidez de la estatua,
el que se dirige al éxodo de su eterno comienzo,
sellando con nieve blanca su sepultura,
para supurar en escarcha el calor del amor y su floral esencia.
Huella
2-06-2013















